La Fiesta de Bismarck


«Segunda Época»

martes, 15 de noviembre de 2011

sindicatos

leido en lo de relato

Al revisar un poco la historia de los orígenes del sindicalismo argentino tal y como lo conocemos hoy -al menos en la teoría, no en las personas- es necesario remitirnos a mediados de la década del ´40. El que a esta altura crea que los sindicatos se hicieron automáticamente peronistas con la llegada del Coronel Perón a la Departamento de Trabajo en 1943, necesita urgentemente agarrar un libro de historia. Le hicieron la vida imposible y el único respeto que le tuvieron en un principio, se debió a que Perón intervino para que la Revolución de Junio dejara de reprimir a bastonazos cada protesta sindical. El 17 de octubre de 1945 fue un quiebre para la historia política, pero no tanto para la relación sindical entre Perón y los sindicatos. Si bien la Confederación General del Trabajo (CGT) ordenó el paro nacional y la movilización hacia la Plaza de Mayo, no los unió tanto el amor por Perón, sino el espanto a la posibilidad de volver a la informalidad, el trabajo en negro y la lucha salarial constante. Si Cipriano Reyes y Luis Gay vivieran, podrían dar fe de lo que fue la lucha por los espacios en el poder entre el movimiento obrero y los primeros años del peronismo.











Con las políticas de seguridad y blanqueo laboral, los sindicatos engordaron su número de afiliados y apareció la tan temida burocracia sindical, entendible y lógica ante el tamaño de los gremios. Suponer que un sindicato con 150 mil afiliados debe aplicar la democracia directa para dirimir sus intereses, es pretender lo imposible. La profesionalización de la carrera sindical, la implementación del bienestar gremial y el crecimiento de las obras sociales, hicieron el resto. Así y todo, cabe destacar un pequeño detalle: entre 1946 y 1955 se produjeron 470 huelgas y sólo en la ciudad de Buenos Aires. Para quienes crean que, por ahí, los que fueron a la huelga eran gremios todavía no cooptados por el peronismo, agrego que los que más paros realizaron fueron los metalúrgicos, los petroleros, los textiles, Unió Ferroviaria y UOCRA. Incluso, un año antes del golpe de Estado de 1955, el movimiento obrero se convulsionó en protestas contra las patronales, dejando una y otra vez en claro que los reclamos salariales poco y nada tenían que ver con el respeto al entonces Presidente.










Que el aparato burocrático sindical -y no la lucha de los jóvenes idealistas- haya sido el principal actor en el retorno al país de Perón y el levantamiento de la proscripción, nunca quiso decir que le fueran a permitir hacer lo que quisiera. Eran años en los que fidelidad y obediencia debida eran dos términos que no se confundían en el entendimiento de la gente y la relación era como la de los miembros de una familia normal, en la que se mataban a insultos y reclamos, pero de la puerta para afuera se defendían entre ellos. Obviamente, todo tiene un límite y ese se llamó Celestino Rodrigo, pero es parte de otra historia que mejor ni recordar.





http://www.relatodelpresente.com/2011/11/enojada.html

4 comentarios:

  1. lo digo respetuosamente, pero tendrías que leer un poco y cerciorarte de que el golpe del 43 fue un golpe durisssssimo contra la militancia sindical de línea dura (básicamente comunistas y anarquistas)
    que tenía el 20% de la masa laboral sindicalizada.
    hay mucha literatura al respecto, posta. Sin ánimo de polemmizar -pero tampoco de dejar pasar un error tan grosero-
    Que los otros golpes tambien fueron represivos no invalida esta verdad absoluta.
    saludos

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  3. pablo, y eso que tiene que ver con el fragmento que pegué del post de relato?
    no entiendo para nada lo que querés decir, si podés explicate mejor (en relación al fragmento que pegué del post)
    gracias por pasar
    saludos

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  4. es que yo considero al General Perón como un hombre fundamental de la revolución de Junio.
    de nada, buen blog. Paso seguido, pero no siempre comento...

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