La Fiesta de Bismarck


«Segunda Época»

jueves, 9 de junio de 2011

estos días grises (de ceniza)

Comentábamos con Luciano en el post anterior que el pedido popular de unidad y paz social es un reconocimiento directo de los logros del kirchnerismo, y no una impugnación de sus debilidades (debilidades que el pueblo conoce de forma concreta: 180 pesos mensuales son buenos pero los 500 que se necesita para mantener un hijo, en el partido de truco de los argentinos “son mejores”).



De forma paradójica, el dispositivo cultural oficial interpreta lo inverso; por lo que para éste lo relevante será siempre agitar a la propia masa de la nación, esa masa que provee el grueso del voto cristina 2011 y que en estos días grises lucha por la revolucionaria causa de la casita propia y el ascenso social y de ese modo, inexorablemente asiste a cada “batalla cultural” que le propone la minoría intensa como un espectador sabiamente indiferente.



El pueblo en términos políticos es confuciano y conservador por reflejo; después de todo sabe que el “día después” de la revolución es lo crucial: en la construcción de un nuevo orden se juega si valió la pena el desorden y los sacrificios que produjo (y que produce) naturalmente el cambio de época.

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