La Fiesta de Bismarck


«Segunda Época»

lunes, 6 de junio de 2011

el fantasma que nunca se fue

Una nación es un alma, un principio espiritual. 
-Ernest Renan

Desde que tengo memoria, cuando mi viejo discutió de política discutió de la unidad de los argentinos. Cada generación posee una cuota de odio inter pares dada; me atrevo decir también "heredada", ¿cuánto del odio que sentimos es propiamente "nuestro"?. ¿Cuántas veces vimos a un dirigente fogonear la división interna para asegurar su dominio? Si eso lo hacen en las organizaciones más chicas, ¿por qué habríamos de suponer que el presidente de la nación no domina a fuerza de intrigar y separar?

Pausa, y aclaración necesaria. Esto NO es un post coyuntural. No hace referencia a Cristina particularmente, o a fulano o mengano, intentamos discutir la historia nacional en sentido amplio.

Pensando la política contemporánea, el kirchnerismo ha asumido lo que aqui llamaremos la "tesis laclau natural". Asumió que el horizonte de unidad nacional es un imposible. Algo que simplemente no puede realizarse. Utiliza una pila de libros de psicoanálisis para explicarnos por qué no. Para contarle al loco no las causas de su locura sino la necesidad de su locura ¿Pero a quienes y a qué es funcional esa tesis?

Laclau está en la argentina. Los compañeros dicen "está en 678, veamoslo". Pero nosotros decimos que es un buen momento para arrojar al viejo Laclau por la borda del barco. Aprovechemos que no nos mira, así no nos agarra tanta culpa. Eso sí, tiremosle un salvavidas para que llegue sano y salvo al bote inglés. Lo queremos, pero no nos conduce.

Compañeros, es momento de imaginar lo imposible. Ese imposible que es la unidad nacional como horizonte generacional.

Todos nos reímos del moncloismo de tachuela, de la idea de que "nos ponemos de acuerdo en 2 o 3 cosas y vamos andando". Pero, fuera de la ingenuidad y de la mala leche que pueda tener viniendo de quien viene, esa propuesta hace fuerza en el pueblo como pocas propuestas lo hacen. La discordia no puede ser perpetua, no hay nervios que lo aguanten, no hay sistema nervioso social que soporte el divisionismo como afecto político por los siglos de los siglos. Esto no quiere decir que el conflicto se pueda eliminar, en absoluto. El conflicto existe siempre, el conflicto nace de la vida cotidiana misma de las personas, ¿hace falta recordarle al pueblo que la vida es díficil y que el hombre es el lobo del hombre?

De una cosa estamos seguros acá, y quizás por eso somos cristianos: hay mas verdad en la ilusión del hombre común que en la certeza del esclarecido. Una idea (entre tantas) chestertoniana que tomamos como propia.

La "tesis laclau natural" no sirve. No sirve para esta nueva etapa de construcción, infinitamente más compleja que la anterior. En los 70s JDP intentó poner sobre la mesa este debate; el de la reconstrucción de la unidad nacional como proyecto colectivo de los argentinos. Pasaron 40 años, y nada. ¿No es momento ya?

5 comentarios:

  1. Alguna vez escribí (octubre de 2009) que no podía mantenerse a una sociedad en vilo durante mucho tiempo, y lo sigo sosteniendo.

    http://omixmoron.blogspot.com/2009/10/una-sociedad-en-vilo-2011.html

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  2. "fuera de la ingenuidad y de la mala leche que pueda tener viniendo de quien viene, esa propuesta hace fuerza en el pueblo como pocas propuestas lo hacen"
    Ahí hay una huella de la neoagenda, y algo que la gente va a pedir. Hay que asimilar los datos duros que deja la década kirchnerista, y pensar que se viene (políticamente) un voto de la paz social, del "no me rompan las bolas". Y gobernar sobre eso requiere de una infinita capacidad política. Es lo que viene.

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  3. Clap clap clap... aplauso medalla y beso. Me lo copio para meterlo en el stencil y llevarlo a la UB...

    Saludos!

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  4. Si Perón no logró la unidad nacional, ¿quién va a poder? ¿Urtubey?

    Es cómodo pensar que la unidad no se produce porque los dirigentes son personas intranquilas. En cuanto a Argentina, hay que recordar que estamos en el 3er mundo, o sea, no tenemos los problemas básicos de la vida moderna resueltos. Y el mundo en general es un quilombo, se avecinan también nuevos quilombos acá. La expresión de que "se viene el no me rompan las bolas", digamos, no es científica.

    La sociedad argentina es una de las más litigantes de la región, de por sí, precisamente porque no se traga la paz social de los mercados tal como la piden los genios de los países centrales.

    http://www.lanacion.com.ar/1356883-radiografia-del-ciudadano-argentino

    El ser nacional argentino, sea de derecha o izquierda, peronista o liberal, pobre o de clase media, es sedicioso, autoorganizado y quilombero. Y eso fue precisamente lo que no entienden afuera, cómo puede ser que en 10 minutos armemos una marcha, por cualquier cosa. Se muere un camionero de un infarto y hay paro y la ciudad se llena de basura.

    Creo humildemente que ustedes no están hablando de la verdadera mentalidad del ciudadano argentino, traicionada por el inglesito Laclau y sus lacayos. La mentalidad argentina no busca nunca la paz. Por lo menos, no la va a buscar hasta tanto no tenga el mismo nivel de vida que en Alemania. Y eso, que a ustedes les parece cansador, a otros nos parece fantástico. La sociedad civil argentina resiste y seguirá resistiendo, porque acá nos creemos que no somos inferiores a ningún gringo.

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  5. amigos, en primer lugar gracias a todos por pasar y comentar.

    omar: sostenemos que en este momento histórico, la estrategia de dividir para reinar es un ataque indirecto al pueblo, no a sus enemigos. Se crean asi las condiciones para abortar el proceso de maduración nacional que (creemos) está gestandose.

    luciano: el voto por "la paz social" es un reconocimiento directo a los logros del kirchnerismo. es increíble que los compañeros no vean esto, y que lo interpreten, para colmo de males, en sentido inverso. Pero eso sucede cuando los humos de la ideología nublan el "olfato social".

    carlos: jeje para tanto? gracias hermano!!

    horca: coincido en la caracterización del espíritu argentino como esencialmente "indomable". El punto es que ese mismo espiritu puede ir en un mismo sentido nacional, puede redirigirse contra las propias trabas, puede ser encaminado en el sentido de la propia superación de si mismo. Pero lamentablmente es redirigido contra si mismo, en una guerra fraticida, hoy por hoy de baja intensidad, pero autodestructiva a fin de cuentas.

    un abrazo a todos

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