Llegué a una hora "tranquila" al butecão, aquel punto de encuentro de los viejos y los pibes, los malucos, por supuesto.
Arturo es uno de esos "hippies viejos", que durante los años '70, ingresaron rápidamente a la vida política en medio de una dictadura negociadora, y sustancialmente diferente a sus hermanas suramericanas; "que sabía ajustar tuercas represivas en los lugares adecuados", parafraseando a mi interlocutor.
Al descubrirlo interesado en los "oscuros asuntos" del mundo de hoy, me decido a preguntarle, cervezas mediante, sobre el notorio hecho del derribamiento de un helicóptero de la polícia militar por un comando favelero.
Mi inquietud residía en que encontraba
la explicación oficial bastante ilógica. Una pelea por "un punto de venta" entre dos comandos sencillamente es algo que no entra en las posibilidades actuales. Cualquier grado de disputa entre comandos implicaría hoy desencadenar una guerra demasiado costosa para las partes. Simplemente "não compensa". Al escuchar mi pregunta Arturo da una risa, y me pregunta si recuerdo lo acontecido una semana antes del "derribamiento". Traigo de algún lugar del cerebro la designación de Rio como ciudad de los próximos Juegos Olímpicos.
Él me dice: simplemente están avisandole al Estado que lo mas conveniente sería negociar. Existe experiencia en el Nordeste para la realzación de un grand-prix en la cual las propias estructuras criminales ofrecían protección para el turismo y la prensa de afuera, garantizando la "normalidad" que el ojo foráneo precisa.
El punto clave en esta historia "hollywoodense" es el llamado de atención sobre la necesidad de reconocer que, en las grietas de lo que deja el Estado Capitalista, "nuevos Órdenes" pueden proliferar.
PS:
Aquí un post de Manolo al respecto.